Portada » ¿Cómo alimento a mi gato?: bufet libre vs. raciones

Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta: ¿Dejo comida a mi gato todo el día o le pongo raciones?
Y como casi siempre sucede con los gatos la respuesta es… “depende”.

Los gatos, en estado natural, hacen pequeñas comidas a lo largo del día y de la noche, debido al tamaño de las presas que cazan. No son animales que coman grandes cantidades de una vez, sino que picotean repetidamente. Por eso, durante muchos años se recomendó dejar su alimento siempre disponible para que ellos se lo administren. Tiene sentido… pero no del todo.

¿Cuándo es buena idea dejar comida siempre a disposición?

Si tienes un gato joven, activo, sin tendencia al sobrepeso y que regula bien su apetito, dejar el pienso a libre disposición (lo que llamamos “ad libitum”) puede funcionar. Este método también puede ser útil cuando se convive con varios gatos que se estresan si compiten por la comida o si estamos fuera casi todo el día o un fin de semana entero, obviamente. No obstante, también existen dispensadores automáticos de pienso, que se pueden programar y administran el alimento en unos momentos determinados del día.

La comida siempre disponible reduce conflictos y, por otro lado, evita que se obsesionen con la hora de comer.

¿En qué casos NO es buena idea dejar comida todo el día?

Aquí está la parte importante: muchísimos gatos no regulan bien su apetito, especialmente los que están castrados, viven en interior o tienen poca actividad y se aburren.

En estos casos, dejar el comedero  siempre lleno suele llevar a:

  • Aumento de peso con su consecuente riesgo de obesidad (muy común en gatos esterilizados)
  • Problemas articulares
  • Diabetes
  • Aburrimiento (los gatos comen por entretenimiento si no tienen estímulos)

Si tu gato pide comida todo el tiempo, devora cuando se la pones, vomita por comer rápido (regurgita) o ya tiene unos kilos de más, el método de libre acceso no es el adecuado. También hay que tener en cuenta que, si tienes un gatito, es más fácil acostumbrarle desde pequeño a la toma en raciones, si vas a querer esta forma de administración posteriormente, que a la inversa.

Ventajas de racionar la comida

Racionar no significa que pase hambre, sino organizar sus tomas. Lo ideal es ofrecer entre 4 y 5 pequeñas comidas al día, lo más repartidas posible.

Beneficios:

  • Controlas mejor su peso
  • Previene problemas metabólicos
  • Evitas atracones
  • Ayuda a crear rutina y seguridad
  • Refuerza el vínculo contigo
  • Si tienes varios gatos puedes revisar si alguno tiene falta de apetito o aumento del mismo y detectar síntomas de enfermedad
  • Si es alimento húmedo o natural, es más higiénico el racionamiento
  • Puedes usar parte de la ración para juegos o comederos interactivos como enriquecimiento ambiental

Además, es mucho más natural ofrecer pequeñas porciones que un gran plato siempre lleno.

 Entonces… ¿qué es lo mejor para mi gato?

✔ Si tu gato regula bien, está en su peso y no se estresa o estás fuera de casa mucho tiempo: tener comida siempre disponible puede funcionar.
✔ Si tiene tendencia a engordar, vive aburrido, come demasiado o demasiado rápido: racionar es la mejor opción.

No obstante, hay que tener en cuenta que, metabólicamente hablando y en todos los casos, va a ser siempre mejor para el organismo de los gatos el racionamiento del alimento, para evitar que haya una insulina elevada de forma permanente.

La clave no es el método, sino elegir el adecuado para tu gato y vuestro estilo de vida.
En conclusión: mi recomendación es que, si tu estilo de vida lo permite, mejor dividir su ración de alimento diaria en varias pequeñas tomas (4 ó 5). Y si tienes dudas, siempre puedes consultar a tu veterinario, que puede ayudarte a ajustar la rutina y las raciones.

Foto de Anastasiia Rozumna – vía Unsplash

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Autora

Mónica Ágreda

Mónica Ágreda

Veterinaria y etóloga felina, con una amplia experiencia en el ámbito de la nutrición animal. Convencida vegetariana, le parece importante separar sus opciones alimenticias personales de los criterios nutricionales, que demandan los animales. Su vocación (ya no tan oculta) es la divulgación.

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